• Ricardo Fabre

Un equipo triple A en colaboración

Actualizado: 4 de sep de 2018

En ocasiones anteriores hemos hablado de la importancia de delegar a nuestros ejecutivos -con el empoderamiento necesario- para hacer que las cosas sucedan.


Es decir, delegar sólo la tarea no es suficiente; los directores debemos delegar también el poder para que el ejecutivo pueda tomar las medidas y decisiones necesarias para que se cumplan los objetivos.





Cumplir objetivos es una labor de equipo, pero para esto todos los miembros del equipo deben ser jugadores de alto desempeño.


Conocemos bien la lección de que un equipo es tan fuerte como lo es su eslabón más débil. Sin embargo, en un proceso que se ha dado en la administración de las empresas tradicionales, el valor se ha invertido, y es el ejecutivo líder el que carga con toda la responsabilidad –independiente de la capacidad, voluntad y conocimiento de los miembros de su equipo. ¡Claro que el líder es el máximo responsable! Pero debe tener todas las herramientas y decisión sobre quienes conforman el equipo.


Esto implica que el líder tiene el empoderamiento necesario sobe los recursos económicos,

tecnológicos, pero también humanos para lograr la meta. Adicional a la evidente necesidad de tener un buen reclutamiento desde el inicio, hay alternativas para lograr equipos conformados con jugadores de alto nivel en las organizaciones. Uno de los caminos a seguir es tener una estructura empresarial flexible enfocada a capacidades y no a funciones (y mucho menos a áreas operativas).


Cada tarea o proyecto en la empresa requiere distintas habilidades, por lo que es recomendable contar con estructuras horizontales que permitan la movilidad funcional de manera flexible en la empresa. Es decir, es importante reclutar al mejor talento, pero es igual de crítico poder conformar equipos flexibles dentro de la empresa con los mejores elementos con los que ya se cuenta. De esta forma se crean lo que se conoce en inglés como taskforces específicas para cada proyecto. El responsable puede armar un equipo específico con las personas que mejor se adecuan a las necesidades de cada proyecto dentro del personal, y de igual forma no se tiene que recurrir a reclutamientos externos cada que hay una nueva iniciativa a implementar.


En conclusión, hacer que las cosas sucedan requiere alinear los recursos adecuados con las personas adecuadas. Esto se puede lograr asegurando se cuente con el mejor equipo de colaboradores, y teniendo la flexibilidad interna para armar equipos multifuncionales para proyectos específicos aprovechando al máximo las capacidades de las personas, más allá de las divisiones funcionales tradicionales.


Ricardo Fabre

@ricardofabre